martes, 21 de abril de 2009

Calidad y medicina, 1


Hoy he empezado un curso sobre gestión de calidad de la Laín Entralgo y de momento, no va del todo mal. Creo que el enfoque que debemos dar los médicos a esto está en relación con nuestra expertise. Me explico: la calidad parece un asunto que interese a los gestores, a los jefes y si me apuras a los políticos. La realidad es que también en nuestro trabajo debe ser clave. ¿Lógico no? Sólo hay que saltar un par de vallas pseudoéticas y nada prácticas, del tipo: "Nunca podré considerar clientes a mis pacientes" y volver a hacernos la pregunta.


Calidad es hacer las cosas no sólo bien sino de la mejor manera posible. Quizá es más llamativo mirándolo por el revés: los costes de la no calidad son altísimos. Pensemos en la fórmula 1: un alerón defectuoso o unos neumáticos inadecuados; La diferencia es perder o ganar una carrera. La no calidad significa devoluciones, fallos, imdenizaciones, o sea, perder dinero. En el caso de la medicina, la NO CALIDAD significa también perder dinero, o sea aumento de costes. Pero no sólo de costes económicos. En nuestro trabajo los costes intangibles: sufrimiento, tiempo perdido, familias con problemas y los muy tangibles: daño y muerte son también consecuencia de la no calidad.

Así que, ya que estamos, vamos a darle un par de vueltas.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante. Los médicos corremos el peligro con los temas de calidad de que nos pase lo mismo que nos pasó con la informática, a los que tenemos una edad of course. Después de ver lo que pasó cuando en lugar de informatizarnos, nos informatizaron, atención al matiz, llegué a la conclusión de que " la informática es un tema muy serio para dejarlo en manos de los informáticos". Pues eso, creo que con la calidad nos puede pasar lo mismo. Un abrazo y ánimo. Me encanta tu blog.
Felix Urquijo

Roque dijo...

Desde fuera del sector medico, casi podria decir desde un trabajo que se dedica a que otros sectores aspiren a una mayor calidad/desempenio, veo en el hospital mas necesidad de calidad que en ninguna otra parte. Entiendo que es un tema polemico, especialmente cuando la sanidad es un bien semi-publico ofrecido entre otros por el estado, pero voy a intentar darle una vuelta.
El problema multiple es de definicion, medicion y compensacion:
- Lo primero es definir los parametros de calidad, y aqui hace falta que el gestor se apoye en el especialista; han de ser cosas medibles, se me ocurren desde numero de muertes, numero de denuncias, euros en indemnizaciones, hasta un indice de satisfaccion del paciente, en fin, alguna forma de medir el exito. Todo esto, y una vez mas desde el punto de vista gestor, no puede ir en contra del tiempo medio por paciente o del numero de pacientes a tratar. Complicado comienzo
- La medicion ha de ser sencilla, facilmente comprensible y manejable (euros, numero de pacientes), y la informacion ha de ser tratada con rigor y carinio y usada con sentido (remuneracion pecuniaria y no pecuniaria, se me ocurre). En general, en satisfaccion, por ejemplo, escalas sencillas de numeros impares (de 1 a 5 o tambien a 7).
- La compensacion es el cierre de todo esto, sin ella no hay un incentivo para el medico. Parte de su sueldo deberia estar ligado a parametros de calidad, satisfaccion, o lo que sea. Aqui es donde el colectivo medico deberia estar convencido (sindicatos, etc). En simple y generico, hay que entender que estos sistemas siempre ofrecen un mayor potencial que el de remuneracion fija, es decir se renuncia a "100" de fijo y se adquiere un potencial de "0" a "300".

Guillermo, creo que el tema es de maximo interes, enhorabuena. Probablemente lo que escribo no tenga mucho predicamento entre el mundo medico ("somos un servicio publico para el ciudadano y las practicas usuales de gestion no son perfectamente transmisibles" -> no veo una barrera clara, no veo por que no, "en cualquier medicion de exito entran efectos exogenos al buen hacer del medico, como el azar, la naturaleza, el comportamiento inadecuado del paciente" -> igual que en cualquier industria), pero aunque no sea del gusto de los visitantes del blog, quiza al menos genere discusion.
Abrazos y mas enhorabuenas

Guillermo Rodríguez Maruri dijo...

Muchas gracias Roque por lo exhaustivo de tus explicaciones.

Podría opinar, con cierta gratuidad, del perfil del médico veterano pero, creo que me perdería un poco. opinaré de los del grupo de edad a los que pertenezco, año arriba, año abajo: supongo que alguien que trabaje en una empresa privada, como parece tu caso, se sorprendería de como moldea nuestra actitud el trabajar en un sector como la sanidad pública. Existe una especie de fuerza imprecisa que te empuja hacia la inoperancia. Algo tan razonable, o por lo menos debatible, como los incentivos, el variable de 0 a 300 del que tú hablas es, sencillamente, implanteable. Ante esta gris (más que negra)realidad los médicos reaccionamos de diversas maneras. Los hay tercos y tenaces, convencidos de que es en la sanidad pública donde hay que dar el máximo de uno, a pesar de convertir tu vida en una carrera de obstáculos y los hay, como yo, y a riesgo de resultar incorrecto que piensa que un hospital es una empresa como el bar de enfrente de mi hospital, que con sus obvias salvedades, debe ser gestionado como tal.

No quisiera resultar escéptico, pues no me gustaría y peor, no sería cierto pero si soy, gracias entre otras cosas a algunas personas que he tenido la suerte de conocer, un tio partidario de valorar el esfuerzo y la excelencia. Empezando por el mío propio.

Gracías por enriquecer la bitácora con tu aportación,
Guillermo

elisabet dijo...

Como habéis dicho, todo se resume en hacer las cosas de la mejor manera posible, pero es indudable que hay distintas “mejores maneras de hacer las cosas” dependiendo de los objetivos que se consideren prioritarios. ¿Es más importante prolongar la supervivencia o mejorar la calidad de vida del paciente?¿Priorizaremos reducir el gasto sanitario o apostaremos por intentar optimizar el estado de salud del paciente y la funcionalidad con un coste más elevado? ¿Lo que decidimos es sostenible? Los caminos para lograr diferentes metas suelen alejarse.Una vez más se trata de elegir y cada decisión tiene su trampa.
Existen sistemas de calidad y controles de calidad en todos los ámbitos y por supuesto también en el sistema público sanitario; de hecho, en todos los hospitales existe un servicio específico dedicado a la gestión de calidad en el que controlan parámetros muy similares a los propuestos por Roque.
También existen sistemas de incentivos. Por ejemplo: la hospitalización es la forma más cara de atención médica. La “Excelencia” de los servicios hospitalarios no quirúrgicos se mide con algunos parámetros (comorbilidad, complejidad de la atención...) pero el único modificable es la estancia hospitalaria. Cuando la estancia media es inferior a lo estimado por los gerentes, se premia a los adjuntos con incentivos que suelen aumentar notablemente el sueldo de los médicos del servicio. Este sistema es efectivo y los gerentes consiguen lo deseado: se reduce la estancia media, aunque esto ocasiona situaciones fáciles de intuir.
El tema de la gestión de calidad es de máximo interés para cualquier médico pero confío en que sepamos abordarlo como médicos, no como gestores, porque nos ocupamos de cosas distintas.
La razón de la investigación médica es precisamente descubrir cuál es la mejor manera de hacer las cosas para que los pacientes se curen antes o se mueran menos y cada vez más se incluyen factores como la calidad de vida del paciente o la prevención de la dependencia en las ecuaciones de coste-efectividad. Para cada enfermedad existen recomendaciones sobre “la mejor manera de hacer las cosas” basadas en la evidencia científica. En varios países, el grado de cumplimiento de protocolos y de las guías clínicas se utiliza como marcador de la calidad de la atención médica y estas evaluaciones se hacen públicas. Es otra posibilidad.
Como en todo, lo perfecto es enemigo de lo bueno, pero intuyo que nos estaremos acercando cuando los criterios de calidad considerados óptimos y prioritarios en cada caso, no se modifiquen cuando el paciente que tratemos sea nuestra madre o la madre del gerente del hospital.
Que siga la discusión…